martes, 11 de febrero de 2014

PARIÁN de Saltillo en venta

VENTA DEL VIEJO PARIAN

  • El Parián estuvo en la Plazuela de las Cruces, en donde también estuvo el BANCO DE COAHUILA.
  • En la Plaza de Tlaxcala está el Mercado “Juárez” en la actual Plaza “Manuel ACUÑA”.

Por: Sergio A. GALINDO Carrillo
En el Suplemento ¡Aprobado! Número 16
MEMORIAS DE SALTILLO

La venta del PARIÁN ( 1897 – 1997 ) o Mercado la autorizó el H. Congreso del Estado hace 100 años para que se construyeran oficinas bancarias en su lugar.


El Parián, se había edificado en el segundo tercio del siglo diecinueve en lo que fuera la PLAZUELA DE LAS CRUCES, pero el 14 de julio de 1897, el diputado presidente, don Dámaso Rodríguez, dio a conocer la autorización de la venta del MERCADO hecho de adobes, para que se levantara en ese sitio el futuro Banco de Coahuila.


Los diputados que presidían el XIV Congreso del Estado de Coahuila, Dámaso Rodríguez, Encarnación Dávila y A. Lobatón, concedieron poder al señor gobernador Lic. Miguel Cárdenas, para que efectuara esta operación financiera a nombre del Ayuntamiento de Saltillo.
También los legisladores hicieron de su conocimiento, que los compradores, representados por el empresario LARRALDE, no pagarían impuestos por esa adquisición y, sobre todo, que el producto de la venta habría de destinarse exclusivamente a la construcción de un nuevo Mercado en la PLAZA DE TLAXCALA, exactamente donde está el Mercado “Juárez”, destruído dos veces por incendio, hasta la fecha.


El diputado porfirista y empresario saltillense Dámaso Rodríguez, fue accionista y funcionario del BANCO DE COAHUILA desde 1897 hasta 1909, fecha de su muerte, pero amasó su fortuna honestamente; empezó como dependiente de una tienda, con eso le digo todo.

Ayer: Plazuela, Parián, Hotel y Banco de Coahuila.
Hoy: Banco de Coahuila.
Mañana: Banco de Coahuila.

  • ¡Qué bárbaros!, ¿Quién lo mandó tumbar?”, pregunta el pueblo.

MEMORIAS DE SALTILLO. AÑO V. No. 24. JULIO-AGOSTO DE 1997. SUPLEMENTO DE LA REVISTA: ¡Aprobado! Número 16. SALTILLO, COAHUILA, MEXICO. El autor SERGIO A GALINDO es el fundador y editor de MEMORIAS DE SALTILLO de la cual hay una Colección en el Archivo Municipal de Saltillo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Decreto de Sergio A. Galindo para el futuro

Yo soy un remolino de luz y por siempre existiré”:
Profesor Sergio A. Galindo Carrillo

TRILOGÍA creada por el mismo Sergio de su vida: 1945, 1970 y 1995.
23 de Octubre, Saltillo, Coah.


Nota: Sergio muere el 15 de febrero de 2007 en Saltillo, Coahuila.
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MEMORIAS DE SALTILLO. AÑO III. No. 13. SEPTIEMBRE-OCTUBRE DE 1995. SALTILLO, COAHUILA. MÉXICO. Página 8

lunes, 30 de diciembre de 2013

Nazario Ortíz Garza inaugura Bulevar en su honor en Saltillo

Era diciembre de 1981...ahora ya es diciembre de 2013
Por Sergio A. Galindo Carrillo

La Placa conmemorativa, se la robaron de su sitio y, de los personajes, sólo queda Enrique Martínez y Martínez.
El bulevar NO es obra de Enrique Martínez y Martínez sino del gobernador OSCAR FLORES TAPIA, y Enrique sólo hizo una "prolongación" que va de LEA a Francisco Coss, para que nunca se le adjudique a Enrique una obra que no hizo, y que tampoco Enrique especifica en la Placa: NOTA DE LUIS E. GALINDO:
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MEMORIAS DE SALTILLO Núm. 23. Año V. Mayo-Junio de 1997. Saltillo, Coahuila, México. Revista fundada y dirigida por el profesor Sergio A. Galindo Carrillo. Una colección de su revista en el Archivo Municipal de Saltillo.

Presidentes de Saltillo de 1930 a 1981

En honor a ISIDRO LÓPEZ VILLARREAL, Presidente 01 Enero 2014
PRESIDENTES DE SALTILLO 1930 - 1981

Por: SERGIO A. GALINDO C ARRILLO
CASTAÑA DE LOS RECUERDOS

En esta sección de su Revista MEMORIAS DE SALTILLO, su fundador y director, Sergio A. Galindo, creó la CASTAÑA DE LOS RECUERDOS, en los que publica fotografías de sucesos ocurridos en Saltillo, como esta histórica foto de 1980.

De izquierda a derecha están aquí: Luis Horacio Salinas Aguilera, Ricardo Villarrreal, Jesús Flores Luna, Jesús R. González, Juan Pablo Rodríguez Galindo, Carlos Valdés Villarreal, OSCAR FLORES TAPIA, Gobernador del Estado de Coahuila, quien fuera homenajeado por los Alcaldes saltillenses en 1980; Nazario Ortíz Garza, Enrique Martínez y Martínez, Presidente de Saltillo de 1979 a 1981; Evelio H. González, Rosendo Salazar, Roberto Orozco Melo y Arturo Berrueto González, propietario de la histórica foto que extrajo de la CASTAÑA DE LOS RECUERDOS para compartirla con usted.
MEMORIAS DE SALTILLO Historia de dos Milenios, Núm 23. Año V. Mayo-Junio de 1997, Saltillo, Coahuila, México. Una Colección de esta Revista del profesor SERGIO A. GALINDO CARRILLO, se encuentra en la Hemeroteca del Archivo Municipal de Saltillo.



viernes, 14 de junio de 2013

Santa Anita, Leyenda. Baile de las Brujas

Leyenda de Santa Anita:

BAILE DE LAS BRUJAS

Por: SERGIO A. GALINDO CARRILLO
Exclusiva leyenda escrita por su autor y editor de MEMORIAS DE SALTILLO

En el techo de Saltillo, donde los “Gatos” tienen su madriguera, cuentan algunos vecinos de la loma de Santa Anita, que por las noches se presentaba el baile de las brujas.

Hace ya medio siglo, en la obscuridad de la noche, se escurría entre los callejones la luz de la luna y en las veredas se dibujaba la silueta quebrada de los caminantes, recargándose caprichosamente en las vetustas paredes de lodo y paja.
Silencio envuelto por la tierra de los canales de las calles y el miedo brincando, presa del terror mismo, en los estómagos de los transeúntes noctámbulos cuando se escuchaban desde las entrañas del Arroyo de la Muerte los gemidos lastimeros de los espíritus de los cuerpos que tuvieron aquellos hombres asesinados y que fueran arrojados al cuace de la vertiente que baja de la loma de Santa Anita, como si tuviera miedo, pegado a la barda de la histórica finca del exgobernador doctor Jesús Valdés Sánchez.
También arrojaban a las turbulentas aguas los cuerpos desnudos de los infortunados revolucionarios que llegan a fallecer en los mesones. A las dosce la noche se aparecían los fantasmas de aquellos hombres abandonados aquí, en el agua peregrina, por lo que la gente impuso el nombre de Arroyo de la Muerte a ese antiguo afluente del Arroyo del Pueblo.


Dicen que por las noches, en la cima de la loma, hasta hace todavía unos cuarenta años, se veía la danza de las brujas con lechuzas, teniendo como fondo el cielo tachonado de estrellas, donde se escondían los ojos temerosos de los vecinos, clavando el índice en las mismas estrellas, porque se les habían escapado las brujas de las manos.


Subía por las empinadas calles del barrio de Santa Anita un hombre que cubría su desnudez con gran cantidad de amuletos, uno por cada creencia y el conjunto todo como corona de su entrañable superstición.
De su cuerpo colgaba cada figura, pintada con los colores chillantes del arcoiris, para que un amuleto le diera suerte; aquel le quitara la artritis; el otro, para que no lo vieran los enemigos; el de más allá, para que no enfermara de empacho; el de aquello, para cumplirle a las mujeres sin viagra; el de más allá, para alejar las salaciones, neutralizar brebajes y destruir todo tipo de maleficio, siempre envuelto en seda roja con dientes de ajos.
Tenía en su casa además, un jarro que noche tras noche se cubría de escarcha para evitar que lo salaran quienes le tenían envidia, porque tenía profunda fe en la brujería.
Una vez, la mujer que se envolvió en los brazos ingenuos de su amistad, le arrebató a obscuras uno de sus retratos. Tiempo después, cuando el Señor de los Amuletos visitó una casa donde se comerciaba el placer carnal, se encontró frente a frente con su propio cuerpo. Sí, ahí estaba clavado su retrato en un nicho por la cabeza y el corazón con muchos alfileres.
Absorto y con el silencio escondido en loa garganta vio de reojo una chuparrosa que dependía disecada por métodos nada tradicionales, de su pecho, con los ojos abiertos, completamente abiertos, donde sólo anidaba el asombro, oculto tras la niña ocular.
Abandonó aquella casa de citas y otro amuleto más cuelga de su cuerpo.
Ese hombre, que cubría su mente de supersticiones y sus carnes de amuletos multicolores, contempló desde los dominios actuales de los “Gatos” el baile de las brujas.


Danza real de esferas de fuego, hombre vil, a lo lejos, brincan y saltan simétricamente en la obscuridad al son de los chiflidos de las lechuzas.
Son las brujas que bailan acompañadas de tecolotes con caras de mujer, mientras que los ojos de los humanos danzan en sus cuevas al ritmo de los dedos, porque si hacen ruido, tendrán que correr perseguidos por brujas y lechuzas, levantando una nube de polvo para no ser vistos por los seres de fuego.


Son las alamas de las personas sacrificadas en el Arroyo de la Muerte o los espíritus creados por las brujas o las mismas brujas que bailan en la pista del viento para comunicarse con los moradores de la loma de Santa Anita, comentan con voz temblorosa los espectadores nocturnos que presencian la danza de luces desde el techo de los “Gatos”.
Pero, el Señor de los Amuletos decidió terkinar con el baile de las siluetas luminosas, porque todas las noches, sin excepción, las lechuzas pernoctaban en las copas de los árboles que estaban en el patio de su casa y colgando de las paredes de adobe, las brujas bailarinas.
Rezó la oración mágica de las Doce Verdades con el riesgo de perder su propia vida, porque bien sabía que debería leerla sin equivocación alguna, al derecho y al revés.
A la luz de la vio caer con asombro, una a una, las brujas que bailaban en la cumbre de la loma de Santa Anita y las encarcelaba entre las tapias de su casa para quemarlas vivas.
Aseguraba el Señor de los Amuletos, que cuando el sol bajaba por la loma de Santa Anita, las brujas se conertían en hembras.
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MEMORIAS DE SALTILLO No. 30. año vi. Julio-agosto de 1998. PÁGINAS 14 – 15. SALTILLO. COAHUILA. MEXICO.

UNA COLECCIÓN DE ESTA REVISTA ESTÁ EN EL ARCHIVO MUNICIPAL DE SALTILLO, OTRA EN LA BIBLIOTECA CENTRAL Y UNA MAS EN LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DEL ESTADO DE COAHUILA.

viernes, 24 de mayo de 2013

SANTA ANITA, un Barrio de Saltillo


SANTA ANITA, UN BARRIO DE SALTILLO

Ganó Santa Ana al Santo Madero”: Encabeza su autor el texto para decir que el barrio de Santa Anita, fue primeramente, el BARRIO DE LA SANTA CRUZ.

Por estas fechas se ven cuetes arriba y cuetes abajo”, dice el Obispo Francisco Villalobos Padilla en la fiesta anual del Barrio de Santa Anita.

Vecinos de otros barrios obsequian velas, veladoras, y flores que portan en bateas de madera o metal, embellecidas con flores de papel. Le llaman la “Entrada de Cera”.

Por: Sergio A. Galindo Carrillo

Sergio A. Galindo Carrillo entrevista al licenciado Armando Huerta Montiel, quien naciera y viviera por muchos años en el barrio de Santa Anita, entorno a las devociones religiosas de los habitantes del lugar que tienen a sus piés el Centro Histórico de Saltillo.
Todos los textos corresponden al contenido de lo expuesto por mi gentil entrevistado, a quien le agradezco todas sus indagaciones y tiempo que dedicó al tema: así inicia el autor.


El barrio de Santa Anita no siempre lo fue... La distribución geográfica de los pueblos ha sido influida, en no pocos casos, por la veneración religiosa de alguna imagen o manifestación de fe.

Tal es el caso del tradicional barrio de Santa Anita, que debe su nombre a la devoción que se tiene a la señora Santa Ana, madre de la virgen María y abuela, en la fe, de todos los creyentes. San Joaquín, de quien poco se escribe y habla, fue su esposo.

DURANTE MAS DE UN SIGLO SANTA ANITA, FUE EL BARRIO DE LA SANTA CRUZ:

No siempre lo fue, barrio de Santa Anita, ya que en la antiguedad se veneró por espacio aproximado de un siglo a la Santa Cruz.
Según narran viejos moradores, unos misioneros trajeron la Cruz por el año de 1825 al sitio que se encuentra en la calle de Manuel Acuña y la calzada Antonio Narro, las que entonces se llamaban calle de la Cruz y calzada del Centenario, respectivamente, donde termina la escalinata y de ahi se trasladó al actual templo que está sobre la calle Ermita, donde desemboca la Privada Ermita y que antes se denominaba Callejón de la Cruz.
Cada año en el último domingo del mes de julio, se elaboraba un altar y ahí se veneraba la Santa Cruz, con la protección de un nicho.
Pero, con el paso del tiempo, decidieron los vecinos guardarla en una casa y se sacaba únicamente durante las festividades para llevarla a la Parroquia de San Esteban, donde se celebraba una misa en su honor.

                                                                     El Santo Madero

El lugar donde estaba colocada la Santa Cruz, estaba muy descuidado, por lo que los vecinos cedieron generosamente parte de sus propiedades para levantar una Ermita que fuera el centro de reunión para celebrar anualmente a la Santa Cruz.
Don Vicente Pérez, primer encargado del custodio de la Santa Cruz, adornaba la pequeña Ermita de adobe con flores de sotol y por techo ponía mantas y lonas.
Al fallecer don Vicente lo sucedió en su misión don Eulalio Degollado, quien invitó al señor Diego Jasso, vecino recién llegado al barrio, a colaborar en las festividades.
Fue don Eulalio quien encabezó al grupo de personas llamado: “ACCIONISTAS DE LA SOCIEDAD CATÓLICA DEL SANTO MADERO”, entre los años de 1921 a 1923.

En el mes de junio, escribe Sergio Galindo, como hasta la fecha se acostumbra, el monumento del Sagrado Corazón de Jesús ocupa el altar central, como se aprecia en la antigua y desaparecida Capilla del SANTO MADERO, en esta histórica fotografía "Berlanga", empresa fundada en 1907. ( Observe el Santo Madero, a la derecha).

ACCIONISTAS de la Sociedad Católica del SANTO MADERO de 1921 a 1923

Eulalio Degollado
Agustín Cázares
Emilio Blanco
Ramón Castillo
Vicente Pérez
Trinidad Alvarado
Víctor Flores
José Nicodemes Aguilñar
Francisco Ruiz
Guadalupe Rodríguez
Perfecto Rodríguez
Diego Jasso
Igancio Huerta Alvarado  (Abuelo de mi entrevistado),
Leandro Duque
Tiburcio Ortega
Felipe Cortés
Herminio de la Cruz y
Gertrudis de la Cruz.

Los socios aportaban una cuota que oscilaba entre los viente centavos y un peso, además de que recolectaban donaciones en especie y en dinero.
Por ejemplo, la colecta realizada en el Mercado Juárez en 1921, donde se reunió la cantidad de $ 3.97 pesos; donación de 155 adobes por parte del mismo señor Degollado, más otros 280 adobes que aportó don Vicente Pérez y otros más, la señora Francisca ramos para la Ermita..
Al paso del tiempo se deterioró y abandonó el lugar, cuando toma el cargo un vecino llamado Vicente Flores, quien de acuerdo con el señor Cura de San Esteban, Pedro C del Real, reparó la Ermita, que para entonces recibiría el nombre de Capilla.
Don Pedro contribuyó notablemente en el acondicionamiento del recinto, al que puso columnas de refuerzo, así como el piso de pasta; cabe señalar que todas las actividades pro construcción se hacían con la venia del señor Cura Juan Dávila.

GANÓ SANTA ANA AL SANTO MADERO:

Por esas mismas fechas, década de los 40s, un grupo de vecinos asesorado por el mismo señor Cura, hizo la petición al tercer Obispo de Saltillo, Jesús María Echavarría, actualmente en proceso de beatificación, para venerar en la Capilla a la señora Santa Ana, y como accediera el Prelado a la solicitud, quedó Santa Ana como Patrona del Barrio.

                                                  La Patrona del Barrio de Santa Anita

No sin una serie de contrariedades y discusiones por parte de los devotos de la Santa Cruz, puesto que se oponían radicalmente al cambio, por sentirse desplazados.
Optó la mayoría por apartarse de todas las actividades de la Capilla, por lo que solamente algunos vecinos secundaron la veneración a la señora Santa Ana.

"Panorámica del Barrio de Santa Anita, bello conjunto arquitectónico hecho de adobes, allá por los años veintes del siglo veinte": Sergio A. GALINDO Carrillo

La primera imagen de la patrona fue una pintura hecha sobre lámina metálica, y la tiene en su poder, actualmente, el ,presbítero Antonio Mendoza.
Entre las personas “seguidoras” de la Santa Cruz y que se integraron al nuevo cambio, destaca el señor Lorenzo Rodríguez, quien permaneció por espacio de 40 años como Sacristán de la Capilla de Santa Ana.

CRONOLOGÍA: PRESIDENTES DEL COMITÉ DE LA CAPILLA DE SANTA ANITA:

Presidente y Ejercicio: Pedro Huerta. 1940 – 1950 Acciones: primer presidente, quien construyó uno de los templos de adobe.
Presdiente y Ejercicio. Manuel Téllez 1950 – 1955 Acciones: se hizo el cambio de la imagen de Santa Ana de pintura por un cuadro que donó el Centro Vidriero, enmarcado con espejos y el cromo lucía al fondo, gota de agua.
Presidente y Ejercicio: Felipe Ruiz. 1955 – 1965 Acciones: recabó importantes recursos económicos que sirvieron para la edificación de obras en el templo, incluso, después de su gestión.
Presidente y Ejercicio: Fernando Hernández. 1966 – 1967 Acciones: se edificó un Salón de Actos anexo a la Capilla el día 11 de febrero de 1967 y se inauguró con la puesta en escena de la obra “Santa Cecilia”.
Presidente y Ejercicio: Antonio ortíz. 1968. Acciones; gestiones normales.
Presidente y Ejercicio: Francisco Zamora 1969 – 1970 Acciones: hechos de rutina.
Presidente y Ejercicio: Ema Pérez García. 1970 – 1974 Acciones: primera mujer en encabezar este Comité. Proyectó y construyó el actual templo, al demolerse el anterior por ser muy pequeño, y el Cura Dávila bendijo y colocó la primera piedra de la Capilla actual.


Los hombres quedaron fuera y las mujeres tomaron las riendas en todos los cargos del Comité de Damas. Auxiliaron a la presidenta Ema las señoras María Inés Lozano, María Candelaria Lozano, Rosalía Valdés Domínguez, María de las Mercedes Valdés Domínguez, Catalina C de Ruiz, Eulalia Beltrán, Macaria Pérez y Natalia Maldonado de Lozano.
Siempre contaron con el apoyo eclesiástico del Cura ALFONSO AGUILERA, así como del cuarto Obispo de Saltillo, Luis Guizar y Barragán y de Monseñor Felipe Torres Hurtado, Misionero del Espírtu Santo y fundador de la orden religiosa de las OBLATAS DE SANTA MARTA.
El exalcalde, profesor Arturo Berrueto González, pavimentó las calles del Barrio de Santa Anita a solicitud expresa de este Comité.
Presidente y Ejercicio: Marcela Montiel de Huerta. 1975 – 1979 Acciones: edificó la torrre actual del templo que luce una Cruz de focos con vista al norte de la ciudad.
Adquirió la imagen de “bulto” de la señora Santa Ana, la que procedía de Orizaba, Veracruz, vía ferrocarril y la bendijo el quinto Obispo de Saltillo, el jalisciense Francisco Villalobos Padilla originario de Guadalajara, en el año de 1976.
Presidente y Ejercicio: Refugio Salazar Flores. 1980 – 1986 Acciones: construyó el barandal de herrería, oficina de la Capilla y el confesionario. Adquirió las bancas del templo y equipo de sonido.
Presidente y Ejercicio: Paulino Huerta Montiel. 1987 – 1997 Acciones: remodelación del altar central y de la fachada del templo, al que agregó espacio para el coro. Adquirió la nueva campana de la torre y un modderno Sagrario.
Presidente y Ejercicio: José Méndez 1997 Acciones: actual presidente del Comité de la Capilla de Santa Anita. Lo más importante que hay que destacar de todas las adminsitraciones de la Capilla, es que ha contribuido, más que en la edific ación del templo, a que perdure la fe y la con fianza en Dios de generación en genración, a través de la veenración de Nuestra Señora de Santa Ana.

FIESTA DE SANTA ANITA


La celebración de la fiesta de Santa Ana se inicia desde las primeras horas del día 26 de julio con las tradicionales mañanitas que entonan los vecinos al son del mariachi.
La conmemoración religiosa empieza con el novenario de misas y rezo del santo rosario en los hogares de las personas que reciben la “visita” de Santa Ana.
Tradicionalmente, en la víspera de la fiesta, se imparten los sacramentos de confirmaciones; primeras comuniones, sin faltar el desayuno con chocolate; y matrimonios de parejas “amancebadas”.
El día del festejo se recibe la visita del Obispo Francisco Villalobos Padilla ( aún vive en Saltillo como Obispo Emérito en 2013 aunque el sexto Obispo de Saltillo es fray dominico Raúl López Viera ), muy querido en la comunidad, quien dijo en alguna homilía: “por estas fechas se ven cuetes arriba y cuetes abajo”, en alusión a los de la pólvora que truenan e iluminan el cielo y a las personas que han tomado alguna bebida fuerte, para celebrar.
Las calles se adornan con cordeles de los que penden papeles de china o hules de colores artísticamente recortados, mientras que el frente del templo se ilumina copn serie de focos y flores de sotol.
Por la tarde “entra la cera”, o sea, la Procesión de gentes que vienen de los alrededores del Barrio y de otros templos, como san José, Ojo de Agua, San Juanita y Landín, entre otros, que a manera de ofrenda obsequian velas, veladoras, y flores que portan en bateas de madera o metal, embellecidas con flores de papel.
Además, un contingente que encabeza la Danza del Barrio, que dirige actualmente, Nicolás Rodríguez, y por el grupo de niños que hicieron la primera comunión acompañan con sus vestidos nuevos a las personas que reciben “la Cera” y luego entran al templo, escoltados por los danzantes para dar inicio a la santa misa cuando se echan las campanas al vuelo.

El Cura JUAN DÁVILA y doña Mariquita - María de las Mercedes Valdés, posan con niños que hicieron su primera comunión en el antiguo templo de Santa Ana en la década de los 40s

También, se llevan al cabo eventos deportivos como las carreras, ciclista y pedreste. Por cierto, en este año ( 1998 ) se celebran las ediciones XVI y XIX respectivamente.
El ambiente de la Fiesta de Santa Anita, enmarcado por el freír de enchiladas y gorditas, así com o por el aroma se los tamales con champurrado, se entremezclan con el ruido de los altavoces de la lotería, juegos mecánicos y el sonar de la tambora de las danzas.
Causa añoranza,a quienes recordamos la emoción que despertaba en nuestra infancia, la ocasión de estrenar un carrito, anillo o máscara de luchador; jugar al futbolito de mesa, pasearse en los carritos y medir la puntería en el tiro al blanco o en los aros.
Claro, sin olvidar, la angustia que se vive ante la posibilidad de ser visto por el “Viejo de la Danza”.
Todo ese ambiente vuelve a vivirse a través de nuestros hijos, que seguramente conservarán en el devenir del tiempo esta tradición.
(NOTA DEL EDITOR: Transcribí textualmente toda la información que me proporcionó el Lic. Armando Huerta Montiel, a quien le agradezco nuevamente su valiosa entrevista).
MEMORIAS DE SALTILLO No. 30. AÑO VI. JULIO – AGOSTO DE 1998. SALTILLO. COAHUILA. MEXICO.
Una Colección de MEMORIAS DE SALTILLO, del Autor/Editor SERGIO A. GALINDO CARRILLO, se halla en el Archivo Municipal de Saltillo, así como otra en la Biblioteca Central yn una más, en la BIBLIOTECA DEL ARCHIVO DEL CONGRESO DEL ESTADO ).

lunes, 6 de mayo de 2013

Loma de Santa Anita en Saltillo ¿a dónde lleva?

¿Y A DÓNDE VA LA ESCALINATA DE LA LOMA DE SANTA ANITA?

Por: Sergio A. GALINDO Carrillo
Autor/Editor MEMORIAS DE SALTILLO

                                                 "La loma de Santa Anita", 1976

En la portada de la Revista "MEMORIAS DE SALTILLO", de 1998, dedicada a la microhistoria de la Loma de Santa Anita en Saltillo, rescatada en 1977, por el gobierno del profesor don Oscar Flores Tapia y convertida desde entonces, en un sitio emblemático de la ciudad, aparece este "dibujo del profesor Rafael López Rodríguez, publicado en 1976 por primera vez en la edición número uno de "Cuadernos de Cultura", bajo la dirección de mi estimado maestro Federico González Náñez".

                   Escalinata en la Loma de Santa Anita, 1977, obra también del gobernador Oscar Flores Tapia

¿Y a dónde conduce esa Escalinata que hasta antes de 1977, era solamente, una loma?

En la contraportada está a donde conduce la escalinata; a la Cruz que se veneró en Santa Anita con la vista del templo actual - 1998 - frente al Callejón de la Cruz".

                                          CALLEJÓN DE LA CRUZ en SANTA ANITA, 1998

Las pastas de este número 30 de la Revista MEMORIAS DE SALTILLO, en efecto, nos lleva de la Escalinata de la Loma de Santa Anita, en la portada, a este tradicional centro religioso al sur de la ciudad que nos muestra la contraportada.
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MEMORIAS DE SALTILLO No. 30 Historia de Dos Milenios. AÑO VI. No. 30. JULIO-AGOSTO DE 1998. PÁGINAS 13 - 15. SALTILLO, COAHUILA, MEXICO.
Una colección de esta singular revista del profesor Sergio A. GALINDO Carrillo, se puede consultar en el Archivo Municipal de Saltillo-